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Che Bandoneón

Parecía dormido sobre el fueye. Cerraba sus ojitos rasgados y rojizos -andá a saber por qué-, quizás por la noche, porque era paseador de adoquines y gran respirador de fresquitos de la madrugada.

Se dormía, dicen, con el bandoneón como una mina sentada sobre las gambas, y él haciéndole mimitos, con sus manos delicadas y regordetas. Se apoliyaba el gordo.

O tal vez era al revés, y era él quien lo hacía dormir al bandoneón, cantándole una áspera canción de curda -esas que le gustan tanto al fueye- y lo arrastraba lentamente, como quien no quiere la cosa, a esos barrios lambeteados de sueño, y entonces el fueye soñaba que venía de un país lejanísimo, brumoso y umbrío donde siempre hace un frío de cagarse y donde la gilada -unos gringos rubios, grandotes y pelotudos- parlan en un lunfa que ni el Carlos de la Púa, vea.

Y que venía para aquerenciarse en Buenos Aires. Para prestar su alma de lata, y sus vértices de firuletes nacarados, y sus botones de marfil acariciado, y su piel de magnolia que mojó la luna.

Para entregarse por entero como un crucificado, morfen y chupen che, éste es mi cuerpo, ésta mi sangre, éste es el llanto que te presto, el llanto al que vos no te animás y al que todos los machos bien machos le reculan.

Esos machos que solo agachan la zabeca cuando el rezongo sagrado y febril del bandoneón les recuerda que aquel dolor existe. Y que jode. ¡Y cómo jode.!

Ese es el único milagro que te ofrezco: regalarte un puñado de serpentinas de colores para bailar una milonga, arrojarte a la cadencia cortesana de algún valsecito entreverado, despertar el erotismo turgente que devora en un tangazo con cortes.

Pero sobre todas las cosas interpretar esa baldía, esa profunda, esa innombrable tristeza que te parte en dos, hermano, y que solo vos y yo sabemos.
 
Dicen que me fui de mi barrio, mentiras dicen, si siempre estoy volviendo, con Homero y con mi pobre vieja, que me compró el primer fueye a los doce años, catorce cuotas de diez pesos, y el sueño del pibe, ¿querés ganarte unos mangos dogor?    

Tango clásico

Tango lunfardo

Tango tecno y fusión

Canciones dedicadas al Che




33 años sin Pichuco

Carlos Mugica (1930-1974)

Video de Amnistía contra la tortura

El drama de los campesinos paraguayos

Una solución argentina para sus propios problemas

Los múltiples negocios de Clarín

Por Jorge L. Devincenzi

Diarios, TV, revistas, radio, exposiciones agrarias, cable, productoras, internet son solo algunos de los negocios del Grupo Clarín. Esta nota detalla las cifras y datos concretos del multimedio que está metido todo el día en la vida de los argentinos.
Roberto Noble (socialista, militante de la Unión Democrática) fundó Clarín en 1945, a pocos días de la destrucción de Hiroshima, y con una tirada modesta. Eso, y una línea editorial sinuosa, le permitieron al padre de la criatura esquivar definiciones sobre el cambio social y político que procuraba convertir a la Argentina en un país socialmente integrado, independiente, justo, libre y soberano.

Colocado tardíamente junto a la “Libertadora”, cuando todo ya estaba dicho, incorporó a fines de los ‘50 fondos y plumas ligadas a Rogelio Frigerio, a quien la UCRI de Frondizi nunca había considerado militante propio.     


Sujetos y objetos

Por Ricardo Aronskind *

Hace más de tres semanas que una poderosa ola de rumores se abate sobre sectores de las capas medias con cierto poder adquisitivo. Entre los “datos” que circulan, figuran una posible devaluación de la moneda, la imposición de un nuevo “corralito” a los depósitos bancarios, la incautación de cuentas y cajas de seguridad y otras tantas medidas que remiten tanto a episodios ocurridos como no ocurridos –pero reiteradamente “rumoreados”– en anteriores crisis. Esos relatos alarmistas no tienen base en ninguna realidad objetiva. No existe el menor atisbo de emergencia en las cuentas públicas, en el sistema financiero o en el sector externo. Sin embargo, han generado cierto pánico en sectores profesionales, comerciantes y empresarios, saturados por las “informaciones confidenciales” que circulan. En estado de angustia, toman medidas preventivas frente a acontecimientos que no están por ocurrir, en base a traumáticas situaciones del pasado, que dan verosimilitud a cualquier relato, ya que en Argentina todo puede ocurrir.    
Hay una conspiración en marcha

Por Gabriel Martín

En octubre del año pasado circulaba un mail con la consigna "Se viene el gobierno bipolar" en alusión a ciertas incapacidades neurológicas de la señora Cristina Kirchner. Acababa de ganar las elecciones precisamente "el mejor cuadro de la política argentina de los últimos cincuenta años" y sonaba a chicana.

Pero luego empezaron las dudas. Y en todo caso, el doble comando bipolar, de un gobierno de Néstor y Cristina Kirchner sería una anécdota, en un matrimonio de ingenieros, es inevitable que hablen de ingeniería. Lo grave es otra cosa.

Lo grave es que Néstor Kirchner patrimonializó el gobierno, lo privatizó, se llevó la cédula verde a Puerto Madero, nada más y nada menos. Y todavía hay quienes tienen dudas sobre el proyecto (si es que hay otro que el usufructo cuasi vandálico del poder) continuista del menemismo; lo que es peor, hay todavía muchos que creen que se trata de un gobierno popular que está siendo atacado por el golpismo.

La teoría esbozada es que hay una contradicción insalvable entre el proyecto neoliberal y un gobierno progrepopulista.   


“La senda del Samurai”

(Apuntes sobre los orígenes del Japón moderno)

Por José Luis Muñoz Azpiri (h)

A la memoria de Moisés Mauricio Prelooker

Es mejor prender una vela que maldecir las tinieblas. Confucio

Desde hace ya muchos años constituye un lugar común entre los “analistas de café” el célebre apotegma de un premio Nóbel de economía que sentenció: “Existen cuatro clases de países en el mundo: Desarrollados, subdesarrollados, Japón y la Argentina”, dando a entender que un país pródigo en recursos materiales y humanos no tiene nada y que otro, sometido a las adversidades del medio geográfico y a las trágicas vicisitudes de su historia lo tiene todo.
Dicha frase a pasado a integrar la larga lista de sentencias autodenigratorias con las cuales la “intelligentzia” y sus voceros que, pontifican respecto a la “nociva” experiencia histórica de los protagonismos populares y nos estigmatizan como representantes del pensamiento arcaico o resabios de ideologías perimidas y arrasadas por los vientos de una discutible globalización. Omiten destacar que el Japón pudo convertirse en un país moderno porque fue atípico, porque se aferró a sus instituciones tradicionales, porque mantuvo en forma inquebrantable su propia personalidad nacional.    

Ambiguas refundaciones y otras riesgosas giladas

Por Eduardo Pérsico

A mitad de mayo 2008 y esperando el fin del lockout de los sectores campestres, perpetuos en Argentina para imponer sus convicciones a los gobiernos lícitamente elegidos, recordamos que ese privilegiado grupo de presión, hoy tan radicalizado, varias veces emprendió este tipo de sublevación institucional y contrariamente, jamás le reclamaran igual a los grupos militares que desde 1930 en adelante tantas veces usurparan el gobierno nacional y usaran de manera discrecional de los fondos del Estado. Un asunto nada sugestivo ni casual al revisar los elencos civiles de esa corriente que otorgaran entidad ideológica a esos sediciosos y según registra la historia, jamás promovieron cambios económicos más distributivos y republicanos; igual a más equilibrado y humano; al reparto de la riqueza. Un equilibrio que sin hundirnos en tediosas teologías economicistas, los gobiernos legítimos casi en general tienden a mejorar reacomodando las aplicaciones impositivas al diferenciar a quienes más tienen de los menos pudientes. Digamos, mejorar el tratamiento de los pobres, miserables y un cachito más abajo, hambrientos. Pero esta simpleza teóricamente indiscutible, al menos sin ruborizarse, al entrar en su instancia operativa ‘quien más gana más aporta’ tropieza con las encerronas cerriles y medievales tan propicias a los constantes profetas del odio que definiera el escritor Arturo Jauretche. Y hoy, al asomar ciertos índices favorables a la repartición, - modestos y nada revolucionarios, también digamos- los privilegiados que junto a los medios de comunicación estiman a su mediocridad como una actitud militante, interrumpen las rutas y desabastecen en tanto los informadores anuncian tragedias a corto plazo, reclamos por la inseguridad y atentados de ignoto origen.     

Rosa Luxemburgo. La llama ardiente de la revolución

Por Ramiro Ross

Cuando el 5 de marzo se cumplieron 137 años del nacimiento de Rosa Luxemburgo (1871-1919), pocos partidos de izquierda recordaron la fecha. Nacida en Polonia, en el seno de una familia culta, con solo 16 años de edad ingresa al Partido Proletario, un movimiento revolucionario clandestino.

Luego de fundar la socialdemocracia en Polonia, su formación política y filosófica, muy influenciada por el marxismo, hace que se enfrente con la dirigencia de la Segunda Internacional. Rechaza la idea que estaba minando la socialdemocracia acerca de resolver la lucha de clases por intermedio de las elecciones parlamentarias, exigiendo una y otra vez que las organizaciones político-obreras, formen a las masas en otro tipo de lucha. Esa tipo de actitudes la convierte a una partidaria de los Bolcheviques Rusos en su enfrentamiento con los Mencheviques pequeñoburgueses durante la revolución Rusa. Cuando le informan sus compañeros que es buscada para matarla, se niega a esconderse, en esos momentos estaba trabajando en sus críticas a los desvíos de la revolución que Stalin estaba llevando a cabo en Rusia. Durante un allanamiento que hace la policía al Partido Comunista Alemán es apresada y asesinada. Tenía 48 años.

Al cumplirse 89 años del asesinato (15 de enero 1919), en manos de oficiales prusianos, que no fueron otros que los antecesores de las SS hitlerianas y parientes directos de los militares que ejecutaron golpes de estado durante el siglo pasado en Latinoamérica, tenemos que reconocer que, la poca y casi nula difusión de su obra y su pensamiento, obedece, sin duda al miedo que aún ejerce su palabra sobre gobernantes, intelectuales y dirigentes de todo pelaje. 

 
Buenos Aires, mayo de 1975, el petróleo es un tema fatal

Por Eduardo Galeano

1. Ayer apareció muerto, cerca de Ezeiza, un periodista de La Opinión. Se llamaba Jorge Money. Tenía los dedos quemados, las uñas arrancadas.
En la redacción de la revista, Villar Araujo me pregunta, masticando la pipa:
-¿Y? ¿Cuándo nos toca a nosotros?
Nos reímos.
En la edición de Crisis; que está en la calle, hemos publicado la última parte del informe de Villar sobre el petróleo en la Argentina. El artículo denuncia el estatuto colonial de los contratos petroleros vigentes en el país y cuenta la historia del negocio con toda su tradición de infamia y crimen.

Cuando hay petróleo de por medio, escribe Villar, las muertes accidentales no existen. En octubre de 1962 en un chalet de Bella Vista, Tibor Berény recibió tres balazos, desde ángulos diferentes y en distintas partes del cuerpo.   

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